LATAM e-News – Abril 2018
Carta de Arturo

Arturo García Rosa
Presidente & Fundador de SAHIC


Colombia, la maravilla de una revolución transformadora

Finalmente, Colombia ha llegado a la elite del turismo en Sudamérica en cuanto a la cantidad de turistas internacionales recibidos anualmente.

Históricamente, Brasil y Argentina, en ese orden con la excepción del año 2011, han sido los claros dominadores, ubicándose solitariamente en el segmento de los 6+ millones de arribos de turistas por año.

También históricamente, hubo un segundo segmento en el que se ubicaban Chile, Perú, Uruguay y Colombia, los cuales se debatían en torno a los 3 millones de arribos anuales, algunos un poco menos, otros más cerca de los 4.

Pero el pasado 2017 quebró la regla de toda la vida, y dos nuevos jugadores se entronizaron en el segmento más alto, Chile y Colombia. Ambos en el entorno de los 6,5 millones, consolidando un crecimiento que se hizo evidente en el último año y que pareciera, al menos con seguridad para el caso de Colombia, se trata de una curva que todavía no ha mostrado lo mejor. Al decir de la Ministra de Comercio, Industria y Turismo, María Lorena Gutiérrez, durante su alocución en la apertura del Foro de Inversión en Turismo 2018 organizado por el propio gobierno de aquel país, el pasado 25 de abril en Bogotá, “la industria del turismo en Colombia aún no muestra todas sus cartas”.

A la luz de lo que en lo personal he podido experimentar durante éstos últimos quince años de contacto con el mundo de los hoteles y el turismo en ese país, y lo que de alguna manera, más o menos conscientemente en la presentación de muchos de los expositores del referido foro quedo claro, no me cabe ninguna que el crecimiento del negocio de hoteles y turismo en Colombia continuará manifestándose en los años por venir.

Respecto de las razones del crecimiento de la demanda, la cual por supuesto, sería imposible sin un crecimiento de la oferta como es la que ha tenido Colombia en los últimos años, no solo no puede detenerse en este aspecto, sino que tampoco resulta justo centrarla en la ley que promovió las inversiones en hoteles, tanto nuevos como mejoras de existentes, por la cual se eximió de impuestos hasta por un plazo de 30 años a todos quienes se acogieran a los beneficios de aquella ley.

El solo pensar que a comienzos de los años 2000 la mayoría de los colombianos jóvenes solo conocían su país a través del relato de sus mayores. Desplazarse por tierra incluso a las afueras de grandes ciudades era realmente impensable. Fueron las conocidas “caravanas” instrumentadas por el expresidente Uribe (2002-2010) con la concentración de fuerzas de seguridad protegiendo a los ciudadanos de los ataques y amenazas de las FARC, las que comenzaron a permitir que los mayores redescubrieran su tierra a la vez que los más jóvenes comenzaran a disfrutarla.

Ha pasado mucho tiempo, o poco quizás, depende como se mire, pero por momentos parece increíble. Como la proliferación de fuerzas de seguridad pública y privada en la puerta de casi todos los edificios, públicos y privados; edificios de oficina, hoteles y estacionamientos entre otros, lucían en forma visiblemente ostensible personal uniformado con perros que olfateaban a cuanto ser vivo pretendía entrar a alguno de aquellos. Cuando al arribar al aeropuerto las medidas de seguridad, justificadas por lo que se vivía, llegaban hasta el paroxismo de hacer sentir como delincuente al más normal de los mortales.

Parece que fue ayer y de alguna manera, en tiempos de otros pueblos así lo es cuando vemos que los días y las horas no parecen transcurrir, al menos si se mide en transformaciones necesarias para la mejora de su población.

“El riesgo es que te quieras quedar” (http://bit.ly/2Klyc5t), la acertadísima campaña que Colombia dio a conocer al mundo en 2008. Diez años y es ya hoy “toda una antigüedad”. Seis y medio millones turistas en 2017 y en alza, no dejan dudas, la gente, más y más, tiene a alguno o varios de los destinos de Colombia entre sus “must”. Quienes lo han visitado ya, regresando una y otra vez, quienes no lo han hecho aún, entre sus pendings importantes y de próxima atención.

Su gente, su música, sus tremendos recursos naturales, su biodiversidad (la más rica por km cuadrado), a decir del reconocido especialista y editor de National Geographic Traveler, “Si la biodiversidad tuviera nombre, ése debiera ser Colombia”.

En fin, multiplicidad de razones, pero hay una que no me cabe duda es la fuente de todo, los colombianos en si mismos. Hombres y mujeres, mayores y jóvenes, funcionarios públicos, empresarios, e incluso niños, personas destacadas y, por sobre todo, hombres y mujeres comunes, los que todos los días se levantan y hacen posible esta realidad que es Colombia.

Un país que ha vivido una de las atrocidades más horrendas de la humanidad, como ha sido el enfrentamiento armado que se ha extendido por más de 50 años. Una guerra asimétrica, como algunos definen, provocado por la actitud de la guerrilla, principalmente en manos de las FARC y grupos como el ELN y EPL.

Una guerra que ha sido acabada por la maravilla de una revolución transformada encarada por la mayoría del pueblo colombiano, conducida por los líderes de turno que aquellos supieron darse.

En cierre del referido foro de inversiones ocurrido el pasado jueves 25 estuvo en manos de reconocidos actores de la industria en Colombia, empresarios exitosos, personas inteligentes, preparadas y muy comprometidas con el destino de su país.

Sus avatares, sus logros, algunos fracasos, pero su lucha permanente son un claro ejemplo de aquella maravillosa revolución a la que me refiero. Una tarea dura, de todos los días, de muchos días, con logros y sinsabores, pero con la recompensa de saber que se iba en buen camino.

Es natural entonces que surja la descripción de lo que falta por hacer, de los problemas por solucionar, de carencias que deben subsanarse, de los tiempos para resolver las cosas, y tantas otras que todos conocemos. “En todas partes se cuecen habas” dice una vieja frase del refranero español.

Como me gusto recordar en las palabras de cierre del evento en el espacio gentilmente cedido por el gobierno para recordar de la próxima realización de la edición número once de SAHIC South America (24 y 25 de Septiembre próximo en la bella ciudad de Medellín, la segunda en importancia de Colombia), casi siempre es así, tenemos la tendencia a creer que el jardín del vecino está mucho mejor que el nuestro. Más allá de la veracidad o no del tema, lo cierto es que la mejora es como el cambio algo permanente y, si sirve entonces esa forma de ver la realidad como acicate para continuar perfeccionándose, bienvenida sea.

Mirando para atrás, un tiempo que como he mencionado parece por momentos que fuera ayer y por otros que ha sido ya hace tanto, cualquiera sea la visión personal, la realidad es que la tarea realizada ha sido inconmensurable, una verdadera revolución transformadora. Pero el trabajo continúa, en el camino del desarrollo, la transformación, de la vida en general, uno nunca llega, siempre está en la ruta hacia un destino que se renueva ante cada logro y ante cada traspié.

Es bueno entonces acostumbrarse a escuchar por un momento el aplauso por la tarea tan bien hecha, celebrarlo con ganas, a la vez que se recargan fuerzas para seguir trabajando por lo que vendrá.

Como le gusta decir a aquellos que se desenvuelven tan cerca del derecho, abogados y jueces entre otros, “el que puede lo más, puede lo menos”.

Un país que ha logrado lo que Colombia, sabrá continuar superándose para beneficio de sus habitantes y de todos aquellos que sepan aprovechar las oportunidades de este gran país.

Un país de reglas claras, estable, democrático, que hace de la superación una de sus armas más poderosas, incluso aún en situaciones donde muchos se dan por vencidos. Un país diferente donde las oportunidades se multiplican y en el negocio de hoteles y turismo presenta una de sus alternativas destacadas.

Los invito a descubrirlas.

SAHIC South America el próximo 24 y 25 de Septiembre en Medellín, será una de las grandes oportunidades para poder hacerlo.