Quito tendrá el edificio más alto de Ecuador

Gran proyecto para Quito, la ciudad sede de SAHIC 2019, marcando tendencia en la arquitectura de la región. BIG - Bjarke Ingels Group, el famoso estudio danés que en la última década irrumpió en el mercado de la arquitectura internacional desembarcó en Ecuador. Construirá en Quito el primer IQON, una obra de 35.000 metros cuadrados que contará con 32 plantas. Este edificio es el primer complejo del estudio en Sudamérica y promete ser el más alto del aquel país.

"Ecuador se encuentra justo en medio del planeta y ofrece la mayor diversidad de vegetales por metro cuadrado. Esto para nosotros no fue un dato menor ya que definió en gran parte nuestro proyecto, invitándonos a diseñar un complejo arquitectónico que se convierta en un jardín vertical singular que autodenominamos: granja urbana de árboles", afirmó Bjarke Ingels, titular del estudio BIG.

El proyecto que modificará la imagen de Quito

Por LEANDRO MURCIEGO

Bjarke Ingels Group (BIG), el famoso estudio danés que en la última década irrumpió en el mercado de la arquitectura internacional desembarcó en Ecuador. El grupo construirá IQON. Se trata de una obra de 35.000 metros cuadrados, que estará a cargo del arquitecto Stephanie Choi, y que contará con 32 plantas. El edificio, el primer complejo del estudio en Sudamérica promete ser el más alto de Ecuador. "La mudanza del aeropuerto a las afueras de Quito permitió que los emprendimientos inmobiliarios pudieran duplicar su altura, dado que la ruta de los aviones ya no atraviesa la ciudad. Con esta variable el edificio no sólo se convertirá en el más alto de la ciudad sino que, además, posiblemente cuente con los penthouses más altos del mundo dado que estarán a más de tres kilómetros por sobre el nivel del mar. Estos datos convierten al proyecto en un complejo tan único como singular", cuenta Bjarke Ingels, titular del estudio BIG.

El edificio fue pensado como una serie de edificios integrados entre sí y contará con una construcción escalonada que a simple vista se presenta como una serie de cajas de hormigón. Cada una de ellas gira para formar unidades con balcones a lo largo de sus dos fachadas -tanto la del Norte como la del Sur-. Este diseño curvo logrará que todas las unidades cuenten con vistas libres, sensación de privacidad y gran espacialidad.

"Ecuador se encuentra justo en medio del planeta y ofrece la mayor diversidad de vegetales por metro cuadrado del planeta. Esto para nosotros no fue un dato menor ya que definió en gran parte nuestro proyecto, invitándonos a diseñar un complejo arquitectónico que se convierta en un jardín vertical singular que autodenominamos: granja urbana de árboles", afirma Ingels.

La obra no sólo pretende abarcar las vistas circundantes de los volcanes y la naturaleza que rodea a la ciudad, sino también integrar el paisaje que aporta el parque La Carolina, una suerte de Bosques de Palermo (de Buenos Aires) o de Central Park (de Nueva York). "La fachada del edificio intentará convertirse en una exhibición vertical de la biodiversidad de Quito. Y el proyecto en sí mismo se convertirá en parte de un ciclo ecológico, que nacerá en el parque, continuará en el edificio y retornará al parque", cuenta Ingels. El desarrollador agrega que para dar vida a este ciclo cada unidad contará con terrazas propias las cuales albergarán a un árbol originario de Ecuador. Para que estas especies pueden vivir pensamos una serie de paredes huecas que les brindará a cada árbol el lugar necesario para que puedan desarrollar sus raíces. La idea es que cada cinco años, los árboles puedan trasplantarse y ser llevados a espacios naturales. "De esta forma volvemos a iniciar un nuevo ciclo ecológico con el cuidado de un nuevo árbol. Dicho de otra forma, IQON se convertiría en una suerte de guardería de árboles que ayudaría con el tiempo a repoblar la ciudad. Otra manera de pensar el edificio es como el crecimiento vertical del parque La Carolina", sintetiza.

Por otra parte, en la planta baja el inmueble ofrecerá una plazoleta que servirá para integrar los espacios verdes y los sectores urbanos. BIG, según Ingels, no busca hacer una torre más sino una comunidad vertical la cual esté signada por el respeto y el cuidado de la naturaleza. Además, la pared viva formada por la diversidad de especies arbóreas preludian cambio de colores según las diferentes estaciones del año.

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Camila Lavori