Argentina y Uruguay, amenazas y oportunidades: un río en común y un “mar” de diferencias, por Arturo García Rosa

Autor:
Arturo García Rosa

Presidente & Fundador de SAHIC


Argentina y Uruguay, amenazas y oportunidades: un río en común y un “mar” de diferencias

El próximo cambio de gobierno en ambos países

Los dos países hermanos que alguna vez fueron casi uno solo, se preparan para vivir lo que pareciera serán momentos muy importantes para cada uno de ellos.

Argentina y Uruguay comparten un largo camino de encuentros y desencuentros signados éstos últimos, al margen de las cuestiones futbolísticas (la rivalidad rioplatense en estas lides es tan vieja como la popularización de este deporte en ambas orillas), por cuestiones más emparentadas con las actitudes de los políticos de turno que por la vocación de sus habitantes.

Uruguayos y argentinos comparten mucho más de lo que los diferencia y es, en todo caso en ésta última, donde alimentan el gusto de seguir compartiendo, aprendiendo del otro y disfrutándose como verdaderos “hermanos”, como de alguna manera lo son a pesar del vasto río que separa sus ciudades capitales (Montevideo y Buenos Aires).

Con orígenes parecidos, historias y realidades diferentes se aprestan a un nuevo proceso de cambio presidencial en un momento especial para cada uno de los países en el marco de un contexto internacional por demás complicado.

En Uruguay, el Frente Amplio se apresta a cumplir su tercer mandato ininterrumpido al frente del gobierno nacional (Tabaré 2005-2010, Mujica 2010-2015 y Tabaré una vez más 2015-2020), frente a un panorama en que las encuestas parecieran darle por primera vez en éstos últimos 15 años, una chance cierta a la oposición, liderada luego de los resultados de las elecciones primarias del pasado 30 de junio, por el referente del Partido Blanco, Luis Lacalle Pou (hijo del ex presidente Luis Lacalle 1990-1995).

En el caso de Argentina, luego de tres mandatos del “kirchnerismo”, una de las tantas manifestaciones que el peronismo supo presentar en su camaleónica historia de más de 70 años desde su aparición en 1945 a manos de su líder y creador, el General Juan Domingo Perón, está a punto de concluir el período del Presidente Macri (2015-2019) que, en los que algunos consideraron “un milagro”, derrotó al populismo devastador que azotó a la Argentina en los años del referido kirchnerismo y que, mayoritariamente ha caracterizado a todas las variantes peronistas, las cuales gobernaron 36 de los últimos 48 años de democracia.

Tres cuartos de la vida democrática Argentina más reciente ha sido devastada por el peronismo, entrelazado con 25 años de gobiernos militares y tan solo 12 de otras manifestaciones democráticas diferentes que no lograron revertir la decadencia de una sociedad que sueña con un destino de grandeza que cada vez está más lejos.

Una decadencia que algunos se resisten a aceptar pero se manifiesta en casi todos los detalles de la vida cotidiana. Como muestra baste la realización de las últimas elecciones primarias del pasado fin de semana, donde se dilapidaron esfuerzos de todo tipo para someter a la población en edad de votar a la obligación de sufragar para ratificar egos políticos de unos u otros y realizar “una gran encuesta” pagada por los dineros públicos que tanto mal administran los gobiernos de uno y otro sesgo.

A resultas de aquella “gran encuesta pública” que disfrazaron unas primarias que Nunca debieron ser realizadas, al menos en las condiciones que los políticos la han ultrajado, pareciera manifestarse claramente que el peronismo se apresta para volver una vez más al gobierno, y con ello el fantasma de la restauración del populismo y otras prácticas incluso más letales como podrían ser, entre otras, la persecución de aquellos que no se alineen con el pensamiento liberador e igualitario que el peronismo, en cualquiera de sus formas, dice representar, “monopolizar” y defender.

¿Cuándo?

No falta mucho, aun cuando por el estado de situación pudiera parecer “casi toda una vida”, el próximo 27 de octubre se celebrará en ambas márgenes del Río de la Plata, la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

En Uruguay pareciera ser que el destino de la segunda vuelta, la cual está prevista en ambos países para el 24 de noviembre, resulta inevitable y solo allí se develaría quien será el presidente para el período 2020-2025, si el Frente Amplio o la Coalición opositora seguramente liderada por el Partido Blanco del Lacalle Pou.

En Argentina en cambio, los resultados de “la gran encuesta nacional” parecieran señalar que todo podría quedar sellado en la primera vuelta electoral. Y ese sello pareciera vendría con el inconfundible folklore peronista y la incertidumbre de un futuro incierto que estimula a una buena parte de la población que parece sería hoy mayoría y atemoriza (en algunos casos aterroriza) a otra buena parte que parece sería hoy minoría.

Amenazas y Oportunidades

Respecto del tema que nos interesa, me refiero por supuesto al tema del negocio de hoteles y turismo y dejando de lado las cuestiones políticas, las que si bien tanto inciden sobre los mismos no son nuestra materia, pareciera surgir la posibilidad que la coincidencia de compartir ese vasto río que las separa, lleve a la coincidencia que en ambos lados del mismo pueda instalarse un gobierno de distinto color al que ha gobernado durante el período que está a punto de finalizar.

En cualquier caso, con las diferencias que sin duda existieran si las cosas no fueran así y los ganadores fueran otros, para el negocio de hoteles y turismo, apagado el fuego de la contienda y la incertidumbre de los primeros momentos, dos realidades diferentes quedarán instaladas de una y otra margen del río.

El turismo en Uruguay, en gran parte dependiente de la realidad argentina, recibirá un nuevo golpe, diría que al menos en 2020 y con la gran incertidumbre de no saber hasta cuándo. Un nuevo golpe y de proporciones que sin duda superará toda la capacidad creatividad charrúa para asistir con promociones y distintas medidas, públicas y privadas, para morigerar el impacto que el estado de las cosas le provocará a una población (los argentinos) a la que tomará años salir de la situación en donde está en un mundo donde los precios de los comodities no son ni serán lo que fueron por un largo tiempo, en tanto la globalización duerme una prolongada siesta bajo la extendida sombra de la guerra comercial de los Estados Unidos y China.

Uruguay se ha convertido en un país muy caro y esto no es un buen inicio para la referida creatividad charrúa. A decir del economista Walter Molano, Economista en Jefe del BCP Securities, especialista en mercados emergentes, “Uruguay está sumamente caro y sobrevaluado” !!!

Se viene una temporada 2020 muy mala, la cual además repercutirá tremendamente en la economía en general de Uruguay, poniendo en duda que su principal destino turístico, la “joya de la corona”, el Saint Tropez de América, puede seguir confiando sus destinos al enloquecido negocio de un real estate fuera de todo planeamiento, bajo la figura de múltiples exenciones en pos de un futuro mejor que no termina de llegar y compromete el destino que esa ciudad y el país merecen.

El auge de los condo hoteles, principalmente en Montevideo, y la situación argentina, para destinos como Punta del Este en primer lugar y otros destinos fronterizos, presagian malos vientos para el negocio de los hoteles y turismo de los próximos años, al menos 2020 y 2021.

En Argentina en cambio, si bien la situación política es probable sea, como casi siempre, peor que en Uruguay (baste como muestra la nada singular situación que los ex presidentes uruguayos vivos puedan pasearse públicamente y compartir reuniones sociales o empresarias de manera absolutamente normal, contrasta con la realidad argentina donde nada de eso ocurre ni parece posible pudiera suceder), lo que asoma en el horizonte es un nuevo período de gran crecimiento en el negocio de hoteles y turismo, diría que incluso muy superior al experimentado en la década 2002-2011 luego de la gran crisis de fines de 2001 y comienzos de 2002, donde el negocio dobló sus números superándose en un 100%.

Un mercado que cerrará el 2019 con un ingreso de turista extranjeros del orden de los 8 millones con un futuro que promete continuar creciendo para llegar rápidamente a cifras que superarán los 12/14 millones, en una realidad del turismo interno que se moverá de una manera parecida, en un contexto de casi inexistencia de agregado de nueva oferta, marca claramente que se vienen muy buenos años.

Para la oferta instalada, la oportunidad de ver como sus performances sobrepasaran las estimaciones más optimistas.

Para quienes están en la búsqueda de oportunidades, la ocasión para considerar a Argentina como un mercado donde las tasas de retorno se volverán muy altas merced a una combinación de más bajas inversiones en términos de dólares, en un mercado con ocupaciones y tarifas en alza. Situación que por lo menos veremos claramente en el quinquenio 2020-2025.

Sin duda, Un Río en común y un “Mar” de diferencias.


Camila Lavori