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Inversión hotelera en escenarios económicos inestables: riesgos y oportunidades

por Diogo Canteras - Founding Partner, HotelInvest

Invertir en el sector hotelero durante periodos de inestabilidad puede parecer un reto, pero también resulta ser una de las mejores oportunidades para adquirir activos de calidad con mayor potencial de revalorización. La clave reside en comprender cómo los ciclos económicos afectan al turismo, la demanda corporativa y el comportamiento de los inversores. En muchos casos, los periodos de incertidumbre reducen el interés por nuevos desarrollos, lo que facilita la adquisición de operaciones ya consolidadas, una estrategia adoptada por varios fondos especializados que priorizan activos operativos con una buena relación precio-rendimiento.

El análisis macroeconómico es esencial. Los altos tipos de interés aumentan los costes de financiación, presionan las valoraciones y reducen la viabilidad de los nuevos proyectos. Por otro lado, también reducen la competencia futura, lo que tiende a fortalecer el rendimiento de los hoteles existentes a medio plazo. De igual forma, las variaciones del tipo de cambio influyen en el comportamiento del consumidor. La devaluación del real encarece los viajes internacionales y suele incentivar la sustitución por destinos nacionales, lo que puede beneficiar al sector hotelero nacional incluso en tiempos de incertidumbre.

Otro aspecto importante es la correcta interpretación del ciclo hotelero. Incluso en escenarios inciertos, muchos mercados muestran resiliencia o una recuperación acelerada, especialmente los destinos urbanos con una fuerte demanda corporativa y las ciudades con eventos estructurantes. Evaluar indicadores como la ocupación, la tarifa diaria promedio y el pipeline de nuevas habitaciones ayuda a identificar dónde la recuperación tiende a ser más rápida y sostenible. 

El precio de adquisición sigue siendo un factor determinante. Los mercados inestables suelen ofrecer activos con descuento, lo que aumenta la asimetría positiva para el inversor a largo plazo. Sin embargo, la elección de la operación es igualmente relevante. Las empresas gestionadas por marcas consolidadas y operadores experimentados tienden a capear periodos adversos con mayor estabilidad y capacidad de recuperación. Incluso existe una percepción ampliamente debatida en el sector de que las adquisiciones realizadas después del ciclo operativo inicial —cuando el activo ya ha demostrado su rendimiento real— pueden generar resultados más consistentes, siempre que el inversor sea disciplinado y riguroso en el análisis.

En resumen, la inestabilidad no significa falta de oportunidades, sino la necesidad de un análisis más cualificado y estratégico. Los inversores que combinan la lectura económica, la visión del ciclo y la debida diligencia en la compra tienden a capturar un valor superior a la media en momentos como el actual.